Congelo y abandono  las luces y el color del día en un rincón de mi habitación, donde refugio el dolor de mi interior hasta ver de nuevo el amanecer, esperando sentir la caricia de la brisa de la mañana, y notar el sol en mi piel, que me hagan levantar y olvidar todo lo aparcado en ese rincón, dándome cuenta de que  vale la pena seguir adelante, sin importar el qué dirán. Porque he logrado recomponer mi corazón, he intentado quitar esa parte que no me gusta de mi, he borrado las zancadillas que puso el pasado, he buscado un motivo nuevo en cada fallo. Busco un motivo que me haga erizar la piel, lo encuentro pero me da miedo, miedo de tiempo atrás. Necesito un refugio que me haga sentir segura, con palabras que se conviertan en canción, con miradas que se transformen en caricias, sin voces ni hecos del exterior. Pienso que queda en mí y quiero volar, lejos de aquí,  porque no pueden romper mi corazón en mil pedazos y necesito ese motivo que he encontrado para volver a sonreir.

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